miércoles, 21 de enero de 2009

FRIENDS

Ale, Lau y yo nos pusimos las bikinis debajo de la ropa, protector solar, los anteojos de sol y no caminamos ni dos cuadras que se largó a llover. Chau fin de semana de sol y pileta en la casa de la mamá de Agustina. Igual tuvimos que ir, era el cumpleaños de nuestra amiga, no podíamos faltar. Llegamos empapadas, así que Agus nos prestó ropa vieja, la que no se llevó cuando se fue de la casa de sus padres. No sé por qué, pero siempre terminamos siendo las más desastrosas, vayamos a donde vayamos. No es que quisiéramos ser antipáticas, pero ya nos conocemos demasiado, así que tratamos de hablar lo menos posible con los otros concurrentes, para no crear disturbios. Todas nosotras, incluyendo a Anita, que llegó casi cuando la gente ya se estaba yendo, nos conocimos hace unos años en las reuniones, fiestas, inauguraciones, etc, del mundillo de artistas plásticos. En el asado, además de nosotras, estaba todo el grupo de la otra Agustina, la que no tomaba alcohol, estudiaba mucho y tenía un novio a punto de recibirse de ingeniero. Pero un buen día, Agus decidió que eso no era vida, así que ante la mirada atónita del futuro ingeniero, se fue del brazo de Nacho, un loco re forro, pero súper divertido. Nacho ya es historia, pero Agus siguió por ese camino, de alcohol y sarcasmo, en donde nos encontró a nosotras. La casa de Adrogué estaba llena de sociólogos, algún que otro antropólogo, un par de politólogos, un editor independiente, todos, absolutamente todos, con sus respectivas novias o esposas. En un momento, Vanesa, la amiga de la infancia de Agus, llamó al perro por su nombre y caí en la cuenta de que no sé nada de Agus, ni el nombre de su mamá, ni siquiera sé si tiene hermanos, no sé en que año se recibió o si tiene primos, etc. Se lo comenté a Ale y me dijo: “boluda, Vanesa sabrá el nombre del perro, pero nosotras sabemos todo sobre esa hija de puta de Tamara (la perra que se fue con Nacho el verano pasado) y también todo sobre sus ex, a ver, haceme un test, te puedo dar medidas, formas y preferencias de cada uno de ellos”.
Y tiene razón, Vanesa sabrá el nombre del perro, pero cuando Agus se siente sola o desesperada nos llama a nosotras para pedirnos un comité urgente de ayuda emocional.
Y, para colmo, cuando quiere joder, también sabe que ahí estamos.

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